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VIDEO | Dejar la casa pintada y el desastre armado: la estrategia del caracol que Petro perfeccionó con déficit récord

Petro en Roma, con la sonrisa del que ya sabe que el que viene va a tener que pedir prestado hasta el cambio del bolsillo. (Dibujo: NOVA)

Si la economía colombiana fuera una película, Gustavo Petro estaría protagonizando "La estrategia del caracol", pero en versión fiscal: toma el déficit más alto de la historia reciente, lo envuelve en una reforma tributaria que ni siquiera ha mostrado en su texto oficial y se va a Roma con la tranquilidad de quien sabe que el que recibe el problema es el que tendrá que responder.

El gobierno Petro asegura que dejará las finanzas saneadas con una nueva reforma que recaudaría 30 billones de pesos. El Comité Autónomo de Regla Fiscal, que no es precisamente un club de admiradores del Presidente, ya salió a aclarar que ese número no existe en sus cuentas porque el proyecto sigue siendo humo mientras no sea radicado.

Y cuando lo radiquen, el 20 de julio, faltarán apenas cinco meses para que el pobre Abelardo De la Espriella tenga que sentarse a revisar el panorama. Porque si hay algo que Petro sabe hacer bien, además de publicar en X, es dejarle el problema al que sigue.

Christian Quiñónez, exsubdirector de la Dian, fue directo al grano: "El Gobierno nacional definitivamente ha hecho unas proyecciones muy mal estructuradas técnicamente, casi sacadas del sombrero".

Esas proyecciones, según el exfuncionario, no solo son erróneas, sino que han sostenido la economía durante cuatro años. Y en ese tiempo, el Ejecutivo tuvo tres oportunidades para corregir el rumbo, pero prefirió insistir con las mismas fórmulas que ya habían naufragado en el Congreso.

Porque si algo distingue a este gobierno es la terquedad: presentar reformas que no prosperan, insistir, fracasar de nuevo y después culpar a los congresistas, a los mercados, al FMI o a la derecha internacional.

El Carf, por su parte, lanzó una advertencia que sonó más a campanazo de alarma que a recomendación técnica. Proyectan un balance fiscal de 7,4 por ciento del PIB en rojo y una deuda neta del 61 por ciento del PIB, el nivel más alto de la historia reciente.

Para que cualquier colombiano entienda la comparación: Colombia terminará el año con las cuentas tan infladas como las promesas de campaña y el gobierno se va a Roma a darle consejos a Meloni sobre cómo manejar su agenda. Es como el deudor que le explica al banco cómo debe cobrar.

Pero lo más llamativo de todo es la jugada final. Quiñónez lo resumió con una frase que parece sacada de un manual sobre cómo dejarle el problema al vecino: "Ya lo que está haciendo el Gobierno Petro con esto es decir: 'Ahí dejo su casa pintada', como

La estrategia del caracol, que el próximo gobierno solucione, pero además agudizándole de cierre la crisis, enviando unos mensajes erróneos de clara inestabilidad, para que aún sea más complejo para el gobierno que entra".

Traducido del lenguaje político al español común: deja la economía hecha un desorden y se va con la frente en alto diciendo que cumplió. Porque si la reforma no pasa, el problema es del Congreso; si pasa y no funciona, la culpa será de los mercados; y si finalmente el próximo gobierno tiene que hacer un ajuste doloroso, Petro ya estará en su exilio intelectual explicando en Europa que el capitalismo es el culpable.

Entre tanto, a quien le tocará desenredar todo será a De la Espriella, que tendrá que hacer acuerdos con Dios y con el diablo para tapar un hueco que parece más profundo que el del Pacífico colombiano.

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