VIDEO | Secuestro en Cauca: una senadora indígena volvió a quedar en medio de una guerra que no se detiene
Pese a ser senadora de la República, referente indígena y parte del oficialismo, Aida Quilcué volvió a sufrir en carne propia la violencia que atraviesa al Cauca. La legisladora fue secuestrada durante varias horas por un grupo armado ilegal que, según su propio testimonio y el de su equipo de seguridad, se identificó como una estructura disidente de las Farc.
El hecho ocurrió mientras se trasladaba por la vía que une Inzá con Totoró, acompañada por su esquema de protección. En pleno trayecto, hombres armados interceptaron el vehículo sin mediar advertencias. “No fue voluntario. Estaban armados y nos obligaron a detenernos”, relató la congresista. Tras bajar a todos del auto, los llevaron a un sector de páramo, donde permanecieron retenidos.
Así fue el emotivo encuentro de la senadora Aida Quilcué con sus familiares tras su secuestro en vías del Cauca. pic.twitter.com/txS9edMJmn
— El Colombiano (@elcolombiano) February 10, 2026
Quilcué explicó que los captores no dieron mayores explicaciones y se limitaron a ordenar que esperaran. Consultada sobre si sabían que ella era senadora, reconoció que no puede afirmarlo con certeza debido a las circunstancias del momento. Sin embargo, sostuvo que la identificación como disidencias surgió de los propios hombres armados, información que luego fue confirmada por su esquema de seguridad.
El rescate fue posible gracias a la intervención de la Guardia Indígena, a la que Quilcué definió como un actor civil dedicado a la protección de la vida y del territorio en el marco de la jurisdicción indígena. “Lo que hicieron conmigo, lo hacen con muchos compañeros y compañeras del proceso organizativo”, remarcó.
Aunque el episodio tuvo un desenlace sin víctimas fatales, la senadora advirtió que la situación en el Cauca es crítica y que la guerra sigue activa. Reveló además que lleva más de 20 años recibiendo amenazas, una constante en la vida de muchos líderes indígenas de la región.
Pese a haber sido víctima directa de las disidencias —entre ellas la estructura Dagoberto Ramos, vinculada al sector que lidera alias Iván Mordisco—, Quilcué defendió la política de paz total impulsada por el Gobierno. A su entender, existe voluntad estatal para avanzar en la pacificación, pero no de los grupos armados. “Las comunidades indígenas y el suroccidente colombiano padecen esta realidad desde hace décadas. Se necesitan medidas urgentes y reforzar las que ya existen”, sostuvo.
La senadora también confirmó que, hasta el momento, no recibió un llamado del presidente Gustavo Petro tras lo ocurrido. Sobre la necesidad de una respuesta más dura del Estado, planteó que la violencia no se resuelve solo con acciones militares: “Hay que atacar las causas estructurales, como la pobreza y las mafias. No es un conflicto aislado”.
Finalmente, al ser consultada por una frase previa de la vicepresidenta Francia Márquez sobre el deterioro de la seguridad en el Cauca, Quilcué evitó responsabilizar únicamente al actual gobierno. “Esta guerra no empezó ahora. Es milenaria, atravesó muchos gobiernos y sigue golpeando a nuestros pueblos. No es solo Petro: es un proyecto político y una lucha histórica”, concluyó.







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